En el siguiente artículo de Clínica Internacional, queremos compartir contigo información importante sobre la tuberculosis, enfermedad contagiosa que, con los tratamientos de nuestros especialistas y las medidas de prevención necesarias, puede llegar a evitarse y curarse.

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis, o TBC, es una infección contagiosa causada por la bacteria mycobacterium tuberculosis. Esta infección generalmente ataca los pulmones, pero también se puede diseminar a otras partes del cuerpo, como el cerebro y la columna vertebral.

¿Cómo se propaga?

La bacteria de la tuberculosis se propaga a través del aire, como el resfriado o la gripe. Cuando alguien que está enfermo de la TBC tose, estornuda, habla, ríe o canta, libera pequeñas gotas que contienen los gérmenes; si los inhalas, hay muchas probabilidades de que te infectes.

Como sabes, la tuberculosis es contagiosa, pero es difícil desarrollarla ya que los gérmenes crecen lentamente. Por lo general, debes pasar mucho tiempo con una persona con este virus para contraerla. Es por eso que a menudo se propaga entre compañeros de trabajo, amigos y familiares.

Los gérmenes de la tuberculosis no prosperan en las superficies, es decir, no la contraerás al tocar la mano o compartir la comida o bebida de alguien que la tenga.

Tipos de tuberculosis

Existen dos formas de esta enfermedad dependiendo si está activa o no:

  • TBC latente: en este tipo de TBC, tienes a la bacteria en tu cuerpo, pero tu sistema inmune impide que se propague. Eso significa que no tienes ningún síntoma y no eres contagioso. No obstante, la infección todavía está en tu cuerpo y algún día puede volverse activa. Si tiene un alto riesgo de activarla (por ejemplo, si tu sistema inmune se debilita o sufres de VIH), tu médico te tratará con antibióticos para reducir el riesgo de desarrollar TBC activa.
  • TBC activa: Esto significa que los gérmenes empiezan a multiplicarse en tu cuerpo y comienzas a presentar síntomas. En esta etapa, puedes transmitir la enfermedad a otras personas.

Síntomas de la tuberculosis

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Los síntomas más comunes de la tuberculosis activa son:

  • Presencia de tos por más de 3 semanas
  • Dolor en el pecho
  • Tos con sangre
  • Sensación de cansancio en todo momento
  • Sudoración nocturna
  • Gripe
  • Fiebre
  • Pérdida de apetito
  • Pérdida de peso

Si experimentas alguno de estos síntomas, dirígete a cualquier centro de salud para realizarte una prueba de esputo y una radiografía torácica.

¿Quiénes están en riesgo?

Es más probable que contraigas la tuberculosis si entras en contacto con otras personas que la padecen. A continuación, te mencionaremos algunas situaciones que podrían aumentar el riesgo:

  • Eres parte de un grupo (trabajas en hospitales, especialmente cerca a personas con VIH)  donde es más probable que la TBC se propague.
  • Trabajas o vives con alguien que tiene tuberculosis

Un sistema inmune saludable combate las bacterias de la tuberculosis. Sin embargo, si presentas algunas de estas condiciones, es posible que no puedas defenderte de la TBC:

  • VIH o SIDA
  • Diabetes
  • Enfermedad renal severa
  • Cánceres de cabeza y cuello
  • Bajo peso corporal y desnutrición

Los bebés y los niños pequeños también corren riesgo de sufrir de TBC debido a que sus sistemas inmunes aún no se han desarrollado lo suficiente.

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Prevención

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Para evitar contagiar a otras personas, es recomendable utilizar una mascarilla mientras que la producción de la bacteria en tu cuerpo no se haya detenido.

 

En caso sufras de tuberculosis, sigue estos consejos para ayudar a prevenir que otros se contagien durante tus primeras semanas de tratamiento o hasta que tu médico te diga que ya no estás en la etapa de contagio:

  • Toma todos tus medicamentos según lo recetado
  • Asiste a todas tus citas médicas
  • Cubre siempre tu boca con un pañuelo cuando tosas o estornudes
  • Lávate las manos después de toser o estornudar
  • Evita visitar a otras personas o que estas te visiten
  • Quédate en casa; no vayas al trabajo, a la escuela ni a otros lugares públicos
  • Usa un ventilador o abre las ventanas para permitir la entrada de aire fresco
  • Evita usar el transporte público.

Tratamiento de la tuberculosis

Con el tratamiento adecuado, la tuberculosis es curable en casi todos los casos. Para empezar el tratamiento, tu médico te recetará una serie de antibióticos para matar a las bacterias que la causan. El período promedio en que tendrás que tomarlos es de 6 a 9 meses en caso no se trate de una recaída (si lo último ocurre, es probable que tengas que tomar medicamentos más fuertes por más tiempo).

Según tus resultados de esputo y de la radiografía del tórax, tu médico te recetará tomar de tres o cuatro medicamentos durante 2 meses. Luego, pasarás a seguir tomando dos durante 4 a 7 meses. Es importante que tomes todos los medicamentos en los días prescritos sin saltarte alguna toma ya que, si no matas a todas las bacterias en tu cuerpo, los gérmenes restantes pueden adaptarse y volverse resistentes.

Para ayudarte a seguir el tratamiento, es posible que tu médico tenga que vigilarte durante todo el tratamiento; es decir, te recomendará ir al establecimiento de salud para recoger tu medicina diaria o interdiaria. Probablemente comenzarás a sentirte mejor después de unas semanas de tratamiento. Tu médico es el responsable de decirte si sigues en etapa contagiosa y si ya puedes volver a tu rutina diaria de antes.

Si el virus de la TBC presente en tu cuerpo se vuelve resistente a los medicamentos recetados, tendrás que tomar e inyectarte otros incluso más fuertes y por más tiempo.

Vale mencionar si tu no eres la persona que sufre de TBC, pero vives con una que sí, lo más probable es que necesites seguir el tratamiento solo por un mes como medida de prevención.

En Clínica Internacional te ayudaremos en lo que necesites ya que contamos con los mejores especialistas, quienes tratarán tus problemas de salud. Si deseas reservar una cita, puedes hacerlo a través de nuestra sección Citas en Línea.

Traducido y adaptado de: webmd.com