¿Ya estás en el noveno mes y comienzas a sentir contracciones? Puede que ya estés entrando en trabajo de parto. ¿Pero cómo estar segura?

Incluso las mamás que ya han dado a luz no siempre pueden predecir cuándo comenzará la labor de parto. Esto se debe a que muchos de los primeros signos son vagos y fácilmente malinterpretados.

“¿Estos calambres son las verdaderas contracciones o solo es algo pasajero? ¿Esta pequeña cantidad de líquido significa que se me rompió la fuente o solo es un poco de orina que no puedes aguantar debido a los casi 3 kilos de tu bebé?”

Para ayudarte a determinar cuándo estás realmente lista para ir a Clínica Internacional, revisa estas señales que la nuestra especialidad de Maternidad tiene para ti.

1. Pérdida del tapón mucoso

Durante el embarazo, el cuello uterino permanece cerrado y tapado con moco vaginal. Es la forma natural de proteger a tu bebé de las infecciones.

Pero a medida que avanzas hacia el momento del parto, el cuello uterino comienza a dilatarse y ablandarse en preparación para el parto. Esto provoca que lo que había acumulado allí se desprenda, es decir, el moco vaginal.

Normalmente el tapón mucoso es de aspecto gelatinoso, con coloración clara, rosada, ligeramente sanguinolento o amarronado. Además, los vasos sanguíneos pueden desgarrarse cuando se abre el cuello uterino, tiñendo la descarga con sangre.

Producida la pérdida del tapón mucoso, podrías entrar en trabajo de parto en unas cuantas horas, días o incluso semanas, pero toma esta descarga como un indicio de que el cuello uterino está cambiando.

2. Contracciones fuertes y regulares

Aunque las contracciones son un signo común de que tu labor de parto está por iniciar, muchas mujeres se dejan engañar por las contracciones conocidas como Braxton Hicks.

¿Cómo diferenciar estas contracciones de las reales? Las contracciones de Braxton Hicks rara vez se vuelven fuertes o regulares y suelen desaparecer a los 30 segundos. Este tipo de dolor puede provocarse por el hambre o la deshidratación. Así que comer o beber algo a veces puede calmarlas. También prueba relajarte un poco y descansa.

Los verdaderos dolores de parto, por el contrario, no disminuyen hasta que des a luz. De hecho, normalmente se vuelven más intensas y frecuentes con el tiempo.

La mayoría de las veces, sentirás esas contracciones como una banda apretada que comienza en tu espalda e irradia a través de la parte frontal de tu vientre. Adicionalmente, las contracciones de parto son regulares y a medida que pasa el tiempo se vuelven más seguidas, normalmente duran entre 30-70 segundos: no cesan con reposo, con el caminar, ingesta de alimentos o con cambios de posición.

Un buen signo de inicio de trabajo de parto son contracciones regulares y fuertes cada 5 a 10 minutos que van aumentando de intensidad a media que pasa el tiempo.

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3. Pérdida de líquido

Cuando una mujer dice “se me rompió la fuente”, lo que ocurre en realidad es una ruptura de la bolsa del líquido amniótico que rodea al bebé. Si esta bolsa se rompe, no necesariamente sentirás un gran chorro que sale por la vagina, puedes simplemente presentar un goteo irregular o constante. Esto podría significar que estás entrando en trabajo de parto.

Ante la sospecha de pérdida de líquido debes de acudir inmediatamente a Emergencia o con tu médico. La pérdida de líquido se puede presentar desde varias horas antes de que comience el trabajo de parto, así como también durante cualquier momento del mismo.

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4. Descenso de la barriga

Empezarás a tener la sensación que el bebé ha descendido y/o encajado hacia la pelvis; esto podría causar que el vientre parezca más bajo y sobresaliente.

Cuando el bebé se asienta en una posición más baja, esto alivia la presión sobre el diafragma de una mujer y le facilita la respiración. Pero también ejerce más presión sobre la pelvis y la vejiga, lo que resulta en visitas frecuentes al baño.

El descenso de la barriga puede suceder desde unas semanas a pocas horas antes de iniciar el trabajo de parto.

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5. Anidación o explosión de energía

Podrías despertarte una mañana con una sensación de energía, con ganas de llenar el congelador con comidas preparadas, armar la cuna y ordenar la ropa de tu bebé según el color. Este impulso se conoce comúnmente como «instinto de anidación».

La anidación puede comenzar en cualquier momento del embarazo, pero para algunas mujeres es un signo de que se acerca el trabajo de parto.

Haz lo que debas hacer, pero no te agotes. Ahorra energía para más adelante, cuando te enfrentes a la tarea más difícil del trabajo de parto.

6. Borramiento o incorporación

Antes de entrar en trabajo de parto , la parte inferior del útero, llamada «cuello uterino», suele tener una longitud de 3,5 cm a 4 cm. Cuando comienza el trabajo de parto, el cuello del útero se ablanda, se acorta y se vuelve más delgado (borramiento).

Quizás sientas contracciones molestas, pero irregulares y no muy dolorosas, o tal vez no sientas nada. Muchas veces, el borramiento del cuello del útero se expresa en porcentajes. Con un borramiento del 0%, el cuello del útero tiene al menos 2 cm. de largo: está muy grueso. Antes de un parto vaginal, debes tener un borramiento del cuello uterino del 100%; es decir, debe afinarse por completo.

7. Dilatación

Otro signo de que estás entrando en trabajo de parto es que el cuello uterino comienza a abrirse (dilatarse).

La dilatación se mide por medio del tacto vaginal y va desde cero (sin dilatación) hasta 10 (dilatación completa). Al principio, estos cambios en el cuello uterino pueden ser muy lentos. Una vez que estés en trabajo de parto activo, espera a que la dilatación sea más rápida.

Si presentas estos signos o síntomas o tienes duda si estas empezando la labor de parto es mejor que acudas a Clínica Internacional, donde gustosos te atenderemos y orientaremos en todo este proceso.

En Clínica Internacional, tenemos a los mejores médicos especialistas en Maternidad, quienes te ayudarán con el cuidado integral de tu embarazo. Si deseas reservar una cita con alguno de nuestros especialistas, puedes hacerlo a través de nuestra sección Citas en Línea.