Presentar niveles altos de colesterol puede ser perjudicial para tu salud: corres el riesgo de sufrir de alguna enfermedad cardíaca o de un accidente cerebrovascular. La dieta y una vida sedentaria son a menudo las culpables del porqué podrías tener colesterol alto. No obstante, a  veces ciertas condiciones médicas, como un trastorno de la tiroides, son las reales culpables. Producir demasiadas o muy pocas hormonas tiroideas aumenta el riesgo de que sufras de un colesterol sanguíneo anormal.

En el siguiente artículo de Clínica Internacional, examinaremos más de cerca el vínculo entre la tiroides y el colesterol. También compartiremos contigo algunas de las formas de controlar ambas condiciones.

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La glándula pituitaria segrega la hormona estimulante de la tiroides (TSH) para estimular la tiroides y producir más hormonas.

La glándula tiroides

La glándula tiroides se encarga de regular la temperatura corporal, el estado de ánimo y el desarrollo de nuestro organismo. La tiroides está ubicada en el cuello y produce dos hormonas  conocidas como hormonas tiroideas. Los principales son la triyodotironina (T3), que es la forma activa de la hormona tiroidea; y la tiroxina (T4), que el cuerpo la convierte en T3. Esta glándula también produce una hormona llamada calcitonina que ayuda a tener huesos fuertes y mantener  la cantidad de calcio en niveles bajos en la sangre.

Las hormonas tiroideas desempeñan un papel en la regulación:

  • del desarrollo cerebral en niños,
  • la temperatura corporal,
  • el metabolismo,
  • el estado anímico,
  • el crecimiento y desarrollo normal y
  • la función del corazón, cerebro, músculos y otros órganos.

Problemas tiroideos

El hipotiroidismo ocurre cuando la tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas (es poco activa). Por otra parte, se denomina hipertiroidismo cuando la glándula produce demasiadas hormonas (la glándula está demasiado hiperactiva). Aproximadamente el 4.6% de las personas de 12 años o más tienen una tiroides poco activa, es decir, sufren de hipotiroidismo.

Una tiroides poco activa causa los siguientes síntomas:

  • estreñimiento
  • depresión
  • resequedad en la piel y el cabello
  • fatiga
  • problemas de fertilidad
  • períodos pesados ​​o irregulares
  • aumento de la sensibilidad a bajas temperaturas
  • frecuencia cardíaca baja
  • dolor en los músculos y articulaciones
  • sudoración reducida
  • aumento de peso

Una tiroides poco activa a menudo surge de una enfermedad autoinmune, como la tiroiditis crónica (enfermedad de Hashimoto) o la extirpación quirúrgica de la tiroides.

Con menos frecuencia, la glándula tiroides entra en sobremarcha y produce demasiadas hormonas tiroideas. Aproximadamente el 1.2 % de las personas tienen tiroides hiperactivas.

Los síntomas de una tiroides hiperactiva incluyen:

  • diarrea o deposiciones frecuentes
  • dificultad para dormir
  • fatiga
  • aumento de la sensibilidad al calor
  • cambios de humor
  • debilidad muscular
  • nerviosismo o irritabilidad
  • latidos rápidos
  • manos temblorosas
  • pérdida de peso

Varias condiciones y situaciones pueden causar una tiroides hiperactiva, incluida una enfermedad autoinmune llamada enfermedad de Graves (tipo de inflamación de la tiroides) y el hecho de tomar demasiadas pastillas de yodo o de hormona tiroidea.

El colesterol

El colesterol es una sustancia cerosa que está presente en cada célula del cuerpo. El cuerpo usa esta sustancia para producir hormonas y ácidos biliares y así ayudar a digerir la grasa.

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El problema surge cuando se acumula demasiado colesterol en las arterias, lo cual puede causar problemas cardíacos.

El colesterol viaja a través de la sangre uniéndose a una proteína y convirtiéndose en lipoproteína. Los principales lipoproteínas son:

  • Lipoproteína de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés): Se denomina de esta manera porque hay una proporción alta de colesterol en comparación con la proteína. También se le conoce como colesterol “bueno” porque ayuda al cuerpo a eliminar el colesterol de la sangre.
  • Lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés): LDL presenta una baja proporción de colesterol en comparación con la proteína. También se le conoce como colesterol “malo”. Las tasas más altas de LDL indican un mayor riesgo de sufrir de alguna enfermedad cardíaca.

Aunque las causas dietéticas pueden causar una acumulación de colesterol malo en la sangre, esto también puede surgir debido a algunas afecciones médicas, como los trastornos de la tiroides.

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El vínculo entre la tiroides y el colesterol

El vínculo entre la tiroides y el colesterol puede provocar condiciones que afectan a cada uno de ellos:

  • ¿Puede una tiroides poco activa causar colesterol alto?

Las hormonas tiroideas, especialmente T3, juegan un papel esencial en ayudar al hígado a procesar y eliminar el exceso de colesterol del cuerpo. Cuando el cuerpo no produce suficientes hormonas tiroideas, el hígado no puede procesar el colesterol como debería. Es por ello que se recomienda que las personas, recién diagnosticadas con colesterol, pasen por una prueba de la tirotropina, realizada a través de un examen de sangre.

Los niveles de colesterol malo en tu cuerpo pueden mejorar una vez que hayas recibido el tratamiento adecuado para una tiroides poco activa.

  • ¿Puede una tiroides hiperactiva causar colesterol bajo?

Una tiroides hiperactiva puede tener el efecto opuesto y causar bajos niveles de colesterol en la sangre. Sin embargo, no hay pruebas científicas de que el colesterol bajo aumente el riesgo de problemas de salud.

Control del colesterol alto

Si tu glándula tiroides está poco o demasiado activa, tu doctor te recomendará seguir un tratamiento y tomar algunos medicamentos para controlar cualquiera de estas condiciones y tener tus niveles de colesterol dentro de lo normal.

Para regular el colesterol alto en tu cuerpo, te recomendamos lo siguiente:

  • perder peso en caso tengas sobrepeso u obesidad
  • realizar ejercicio durante al menos 30 minutos todos los días
  • seguir una dieta balanceada: reduce el consumo de grasas saturadas y elimina las grasas trans
  • aumentar la ingesta de fibra
  • consumir pescado al menos dos o tres veces por semana. El omega-3 en el pescado es saludables para el corazón. Además, la sustitución de carne roja por pescado reducirá el colesterol al reducir la exposición a las grasas saturadas
  • el aceite de oliva será tu mejor aliado
  • relájate; evita estresarte
  • no fumes

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Traducido y adaptado de: medicalnewstoday.com