Seguramente ya has escuchado durante años que la actividad física es muy importante para tu salud. ¿Sabías que también ayuda a prevenir el cáncer?

El ejercicio permite que controles tu peso, reduce las hormonas sexuales o la insulina y fortalece el sistema inmunológico, además de mejorar tu calidad de vida durante el tratamiento de esta condición.

En el siguiente artículo de Clínica Internacional, te mencionaremos los beneficios de realizar ejercicios, tanto para tu salud como para ayudar a reducir el riesgo de cáncer.

¿Cómo se puede prevenir el cáncer con los ejercicios?

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El ejercicio tiene varios efectos biológicos en el cuerpo, algunos de los cuales se relacionan con algunos cánceres específicos, que incluyen:

  • Reducir los niveles de hormonas, como la insulina y el estrógeno, y de ciertos factores de crecimiento que se han asociado con el desarrollo y la progresión del cáncer de mama y colon.
  • Ayudar a prevenir la obesidad y disminuir los efectos dañinos de esta, en particular el desarrollo de resistencia a la insulina (falla de las células del cuerpo para responder a la insulina).
  • Reducir la inflamación.
  • Mejorar la función del sistema inmunológico.
  • Alterar el metabolismo de los ácidos biliares, lo que resulta en una menor exposición del tracto gastrointestinal a estos carcinógenos sospechosos.
  • Reducir la cantidad de tiempo que tarda la comida en viajar a través del sistema digestivo, lo que disminuye la exposición del tracto gastrointestinal a posibles carcinógenos.

¿Qué tipos de cáncer podrías prevenir?

Realizar ejercicio regularmente puede reducir el riesgo de hasta 13 tipos diferentes de cáncer, los cuales son:

  • Cáncer de colon
  • Cáncer de mama
  • Cáncer de endometrio
  • Cáncer de esófago
  • Cáncer de hígado
  • Cáncer de estómago
  • Cáncer de riñón
  • Leucemia o cáncer de sangre
  • Cáncer de cabeza
  • Cáncer de cuello
  • Cáncer de recto
  • Cáncer de vejiga
  • Cáncer de pulmón (en fumadores actuales y ex fumadores).

¿Puedes realizar ejercicio cuando tienes cáncer?

Después de recibir un diagnóstico de cáncer, comenzar o mantener una rutina de ejercicios puede parecer la menor de sus preocupaciones.

Eso es comprensible. Quizás ni siquiera contabas con tiempo libre para ejercitarte antes de tu diagnóstico. Y ahora, con todas las nuevas demandas de tratamiento, como exámenes y visitas médicas, el ejercicio puede parecer aún menos probable.

Hay muchas buenas razones para pensar en realizar algún tipo de rutina física mientras recibes tratamiento para el cáncer.

El más importante es que varios estudios han demostrado que la actividad física regular está vinculada a una mayor esperanza de vida después de un diagnóstico. En muchos casos, inclusive disminuye el riesgo de recurrencia del cáncer.

Luchando contra la fatiga

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Los tratamientos para el cáncer como la quimioterapia, la radiación y los trasplantes de médula ósea pueden reducir tu energía. Esto se debe a que, si bien los medicamentos atacan a las células cancerosas, también atacan a las células sanas, incluidos los glóbulos rojos.

Como resultado, los pacientes pueden desarrollar anemia, lo que hace que experimenten fatiga.

Aunque la fatiga generalmente disminuye o se detiene después de que finaliza el tratamiento, es un problema muy común para los pacientes con cáncer. Y no hay mejor remedio para controlarla que el ejercicio.

Estudios muestran que los pacientes con cáncer que hacen ejercicio regularmente experimentan entre un 40% y un 50% menos de fatiga. Por lo tanto, aunque al principio necesites de mucho esfuerzo para levantarte y moverte, el ejercicio te proporcionará un beneficio a largo plazo para reducir la fatiga.

Habla con tu médico

Por supuesto, asegúrate de hablar con tu médico de cabecera sobre si, cuándo y qué ejercicios son apropiados para ti.

Puede haber momentos, como luego de una cirugía, en donde deberás descansar para que tu cuerpo pueda recuperarse.

Es posible que debas modificar tu rutina de ejercicios de vez en cuando para recuperar energías. Por ejemplo, si está recibiendo quimioterapia, es posible que desees evitar o reducir el ejercicio físico en los días en que los efectos secundarios del tratamiento son más pronunciados.

Escucha tu cuerpo

El ejercicio no tiene que ser una hora de aeróbicos de alta potencia o correr largas distancias. Puedes realizar casi cualquier tipo de actividad física.

Te recomendamos comenzar lentamente y aumentar los ejercicios poco a poco. Dependiendo de tu estado físico y nivel de comodidad, es posible que desees comenzar con una caminata de 10 minutos.

Practica por lo menos 30 minutos de ejercicio cinco días a la semana o más. Pero tómalo con calma. Si no tienes la energía para ejercitarte durante media hora completa, divídelo; prueba tres caminatas de 10 minutos durante el día.

Asegúrate de escuchar a tu cuerpo y reducir tus esfuerzos cuando lo necesites. Es posible que algunos días tengas menos energía que otros, así que debes saber que está bien no esforzarte.

Asimismo, la hidratación, el descanso y los alimentos, especialmente las proteínas, son claves para recuperar energías después del ejercicio y el entrenamiento.

Esperamos que esta información y estos consejos te sirvan de ayuda. Recuerda que además de ejercitarte, realizarte chequeos médicos regularmente también son una buena manera de prevenir el cáncer.

En Clínica Internacional te ayudaremos en lo que necesites ya que contamos con los mejores especialistas, quienes tratarán tus problemas de salud. Si deseas reservar una cita, puedes hacerlo a través de nuestra sección Citas en Línea.

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