En el siguiente artículo del Dr. Eduardo Gil, especialista en Ginecología de Clínica Internacional, podrás aprender más sobre qué es la toxoplasmosis y si es cierto todo lo que se suele decir de esta enfermedad.

¿Qué es la Toxoplasmosis?

Se llama toxoplasmosis a la enfermedad producida por la infección de un parásito llamado Toxoplasma Gondii. Esta enfermedad se puede transmitir de diferentes maneras, entre las cuales las principales vías son cinco:

  • Por vía oral: Al comer alimentos contaminados con heces de animales infectados, comida lavada con agua contaminada, o carne contaminada que ha sido mal cocida.
  • Por transmisión durante el embarazo: Se da cuando la madre se infecta durante la gestación.
  • Por medio de la sangre: A través de pinchazos con agujas o equipos contaminados de sangre de pacientes infectados o por transfusiones.
  • Por lesiones en la piel: La piel entra en contacto con material contaminado.
  • Por la vía respiratoria: Es poco común.

¿Qué tan común es la toxoplasmosis?

La Toxoplasmosis es muy común, tanto que es llamada la parasitosis del siglo XX. Se estima que en el mundo hay cerca de 500 millones de personas infectadas y por lo menos la mitad de la población ha estado expuesta sin necesidad de desarrollar la enfermedad.

A pesar de que la toxoplasmosis tiene una distribución mundial, es más frecuente en países de menores recursos y cuyas condiciones sanitarias son inadecuadas, como ocurre en los países de América Latina y África.

Síntomas

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Los síntomas básicamente van a depender de la inmunidad del paciente, pudiendo variar de ser asintomática en personas sanas a cuadros severos e incluso mortales en personas inmunocomprometidas. La gran mayoría de personas que se infectan no van a tener síntomas y van a poder controlar la enfermedad sin enterarse que se infectaron.

En los casos de los pacientes que sí presenten síntomas, los más frecuentes son:

  • Malestar general
  • Cansancio
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Sudoración
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares
  • Tos
  • Presencia de ganglios inflamados.

Estos síntomas aparecen generalmente entre los 5 a 18 días después del contagio. Dentro de las manifestaciones más severas, múltiples órganos pueden verse comprometidos como por ejemplo el pulmón (lo que puede llevar a una insuficiencia respiratoria), los ojos (causando problemas en la visión), o el cerebro (lo que puede ocasionar dolor de cabeza, confusión, problemas de coordinación y convulsiones).

Es importante señalar que, si en un primer momento presentaste la enfermedad sin tener síntomas y la controlaste, pero posteriormente tu inmunidad se vio afectada a, por ejemplo, un producto de un tratamiento (quimioterapia, corticoides) o a una enfermedad (cáncer, SIDA), la toxoplasmosis puede reactivarse y generar un cuadro severo.

¿Quiénes están más en riesgo?

La inmunidad juega un papel importante en la severidad y el desarrollo de los síntomas, siendo las personas inmunocomprometidas las que presentan mayor riesgo. Entre ellos se encuentran los pacientes con cáncer, VIH, lupus, embarazadas y personas en tratamiento con inmunosupresores.

No obstante, quienes están en mayor riesgo de exposición a este parásito son quienes se encuentran en contacto con animales infectados, tales como granjeros y veterinarios.

Es importante señalar que las malas condiciones de salubridad o tener malos hábitos de higiene también son factores de riesgo para contagiarse de esta enfermedad.

La toxoplasmosis y el Embarazo

¿Cómo puede esta enfermedad afectar al embarazo? ¿Cuáles son las complicaciones que pueden presentarse según el trimestre de embarazo? Si estás embarazada y te infectas, hay posibilidad de que transmitas la enfermedad a tu bebe y esta aumenta conforme avanza la edad gestacional. A las 13 semanas existe un 15% de posibilidad; a las 26 semanas, un 44%, y a las 36 semanas, un 71% aproximadamente. 

No obstante, la severidad de la enfermedad es mayor mientras más temprano se dé la infección. Es decir, por ejemplo, si contraes la enfermedad en el primer trimestre, si bien la probabilidad de transmitirla al feto es baja (cerca de un 15% a las 13 semanas), las complicaciones que esta puede traer son más graves tales como una infección congénita severa, muerte fetal intra útero o aborto espontáneo.

Al contrario, si te infectas en el tercer trimestre la probabilidad de transmitirlo al feto es mayor, pero a diferencia del otro caso, el bebé puede nacer con aspecto normal y pasar la enfermedad desapercibida por años, debutando 20-30 años después con complicaciones graves como corioretinitis. 

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Adicionalmente al tema de que tu bebe pueda verse afectado, que seguramente es lo que más te preocupa, no debes olvidar que durante el embarazo tu inmunidad disminuirá, por lo que si te infectas corres el riesgo de desarrollar las formas severas de la toxoplasmosis.

Un punto que es importante señalar es que el riesgo de infectarte no solo depende del tiempo de embarazo, sino también de la fuente del parásito. Es distinta la forma del parásito que se encuentra en la carne cruda mal cocida que la forma del parásito que se encuentra en las heces de los gatos, siendo esta última forma la que tiene un mayor el riesgo de infectarte.

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Causas de la toxoplasmosis

En el embarazo, la principal causa de infección es por medio de la ingesta de estos parásitos en carnes crudas o mal cocidas, o por medio de la ingesta o uso de aguas contaminadas con heces de animales infectados con el parásito.

El Toxoplasma Gondii es un parásito que tiene que vivir siempre dentro de las células, y no está flotando en el aire.

Los animales de ganado, las aves y los roedores lo tienen en sus tejidos, por lo que nosotros nos podemos infectar cuando comemos la carne contaminada de estos animales sin cocerla adecuadamente.

A diferencia de nosotros, el gato elimina otras formas de este parásito en sus heces. En este caso, la infección se da cuando se manipulan las heces de los gatos o si consumimos alimentos o agua contaminada por heces de gatos.

Diagnóstico

El diagnóstico se puede realizar mediante la detección de anticuerpos o la detección del parásito. En caso se requiera diagnosticar si hay infección en el feto, se realizan las pruebas en el líquido amniótico.

Adicionalmente, hay hallazgos en la ecografía que nos pueden indicar si el bebé fue afectado o no, tanto es así que existe una buena correlación entre la gravedad de las lesiones por ecografía y el pronóstico del bebé al nacer.

Tratamientos

En mujeres embarazadas, el tratamiento consiste en antibióticos dependiendo de la edad gestacional. En la primera mitad del embarazo, se recomienda la espiramicina por su menor potencial de teratogenicidad. En la segunda mitad del embarazo, el tratamiento consiste en la combinación de pirimentamina, sulfadiazina y ácido folínico.

Se debe realizar ecografías de control de manera mensual tras el diagnóstico y, tras el parto, se debe realizar un examen patológico a la placenta. Una vez que el bebé nace, puede ser asintomático o tener síntomas imperceptibles, los cuales recién pueden debutar años después con complicaciones graves. Es por ello que el diagnóstico a tiempo es primordial para un tratamiento oportuno.

Al recién nacido se le realizan pruebas de tamizaje, un examen físico completo, exámenes de laboratorio con sangre de la placenta o del cordón.

Prevención durante el embarazo

El seguir las normas de higiene y salud son las medidas más recomendadas para la prevención de la toxoplasmosis. Dentro de ellas se incluyen:

  • Higiene personal estricta con buena técnica de lavado de manos.
  • Buena cocción de las carnes (por lo menos 70°C).
  • Consumo de frutas y verduras bien lavadas.
  • Evitar trabajos de jardinería. Si se realizan, usar guantes y lavarse las manos al terminar.
  • Lavar utensilios y superficies que hayan servido para preparar los alimentos.
  • De tener un gato de mascota, no alimentarlo con comida cruda y hacer limpieza todos los días de su cubeta de excretas con guantes, mascarilla y agua hervida.
  • Hervir el agua para el consumo humano.
  • No se recomienda el consumo de agua proveniente de ríos, lagos, o charcos.
  • Limitar el acceso de felinos al área de reservorio de agua para consumo humano.
  • Evitar consumir en sitios con alimentos de dudosa procedencia.

En Clínica Internacional contamos con la especialidad de Ginecología, en donde podrás atender tu embarazo desde el primer momento. Si deseas reservar una cita, puedes hacerlo a través de nuestra sección Citas en Línea.