El dolor de espalda puede aparecer cuando menos lo esperas. Un minuto estás sentado cómodamente frente al televisor y al siguiente intentas ponerte de pie, y ¡ay!, un dolor agudo irradia a través de tu espalda baja. ¿Qué pasó? ¿Podría ser que tengas una hernia discal? Quizás así sea.

En el siguiente artículo de Clínica  Internacional, compartiremos contigo mayor información sobre una hernia discal y cuáles son los consejos que debes seguir si quieres aliviar de una vez ese terrible dolor de espalda provocado por esta afección.

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Tu columna vertebral está formada por 26 huesos llamados vértebras que están amortiguados por discos blandos hechos de una sustancia gelatinosa. Estos discos son los que te permiten mover la columna y realizar otro tipo de acciones como agacharte.

Cuando un disco entre dos vértebras comienza a deslizarse fuera de lugar, puede irritar los nervios circundantes y causar dolor extremo. Esta afección se denomina hernia discal o disco deslizado herniado. Una hernia discal puede presionar los nervios de la columna vertebral y causar dolor, debilidad y entumecimiento en el cuello, la espalda, los brazos y las piernas. A veces, estos síntomas pueden ser lo suficientemente graves como para interrumpir tu vida diaria.

Signos de una hernia discal

Entonces, ¿cómo saber si tienes un disco herniado y no solo un dolor de espalda? Uno de los signos está relacionado con la ubicación del dolor. Aunque puedes presentar dolor en cualquier parte de tu espalda, una hernia discal es más común en tu columna lumbar, justo por encima de las caderas. Este dolor puede extenderse desde la espalda hasta tus glúteos, muslos e incluso pantorrillas.

La incomodidad de una hernia discal o disco herniado generalmente empeora cuando estás activo o mientras realizas algún tipo de actividad; por otra parte, disminuye cuando estás descansando. Incluso toser, estornudar y sentarse puede agravar tus síntomas porque ejercen presión sobre los nervios de tu columna.

La edad también juega un factor. A medida que envejeces, los discos tienden a descomponerse y pierden su amortiguación.

Diagnóstico

La mejor manera de saber si tiene un disco herniado es visitando a tu reumatólogo. Es probable que el especialista en reumatología te realice un examen físico para encontrar la fuente de tu dolor. Por lo general, esta es la única prueba que necesitará para confirmar un diagnóstico. No obstante, si tu reumatólogo desea descartar otras fuentes de dolor o detectar nervios específicos que se están agravando, es posible que realice más pruebas, que incluyen:

  • Rayos X: Si bien una radiografía estándar no muestra si tienes una hernia discal, puede mostrarle a tu médico el contorno de tu columna vertebral y descartar si tu dolor es causado por otra cosa, como una fractura o un tumor.
  • Mielografía: Para realizarte esta prueba, se te inyectará un fluido en tu fluido espinal para crear contraste. A través de una radiografía, se te localizará exactamente en qué lugar de tu columna hay presión.
  • Tomografía computarizada: Un escáner computarizado te tomará varios rayos X desde diferentes ángulos y los combina para crear imágenes de tu médula espinal y las estructuras que lo rodean.
  • IRM: una IRM (imagen por resonancia magnética) utiliza ondas de radio, un campo magnético y una computadora para crear imágenes detalladas en 3-D de la médula espinal y las áreas circundantes. Las imágenes de IRM pueden ubicar la posición del disco herniado, mirar dentro de él y también determinar qué nervios se ven afectados.

Tratamiento de una hernia discal

La mayoría de las veces, los problemas de una hernia discal empiezan a mejorar por sí solos en unas pocas semanas. Para avanzar con este proceso, prueba uno o más de estos tratamientos para ayudarte a sentirse mejor.

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  • Descansa

El descanso puede aliviar la hinchazón y darle tiempo a tu espalda para sanar. Mientras te duela la espalda, evita realizar ejercicio y otras actividades en las que tengas que inclinarte o levantarte.

Su doctor puede sugerirte que descanses en cama. El reposo en cama está bien por un corto período de tiempo, pero no te quedes allí por más de 1 o 2 días. Debes seguir moviéndote para que tus articulaciones y músculos no se pongan rígidos.

También puedes usar hielo y calor para ayudar a aliviar tu dolor. Simplemente coloca una compresa de hielo o una toalla húmeda sobre el área de tu espalda que esté dolorida. Puedes alternar frío y calor o usar el que te haga sentir mejor.

  • Medicamentos

Toma analgésicos de venta libre, como ibuprofeno o naproxeno. (Recuerda que es mejor si le consultas a tu médico). Estos medicamentos pueden ayudar a aliviar tu dolor y reducir la hinchazón producida por la hernia discal.

No ingieras estos medicamentos por más de 10 días sin consultar a tu médico. Cuando los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos se consumen en grandes cantidades o durante un período prolongado, pueden aumentar tu riesgo de problemas cardíacos.

  • Terapia física

Algunos ejercicios pueden ayudar a mejorar los síntomas de una hernia discal. Un fisioterapeuta puede enseñarte qué ejercicios fortalecen los músculos que sostienen tu espalda. Los programas de terapia física incluyen:

  • Ejercicios de estiramiento para mantener los músculos flexibles
  • Ejercicios aeróbicos, como caminar o andar en bicicleta estacionaria
  • Masajes
  • Hielo y calor
  • Terapia de ultrasonido
  • Estimulación muscular eléctrica
  • Inyecciones

Si el descanso, los analgésicos y la terapia física no ayudan con tu dolor de hernia discal, tu reumatólogo puede inyectarte, a través de una inyección epidural, un medicamento esteroide en el espacio alrededor de tu nervio espinal.  El esteroide puede ayudar a reducir la hinchazón, ayudarte a moverse con mayor facilidad y aliviar el dolor.

Tu médico usará una radiografía o una tomografía computarizada para encontrar el lugar adecuado para inyectarte el medicamento. Es posible que necesites más de una inyección de esteroides para aliviar tu dolor provocado por la hernia discal.

  • Cirugía

La mayoría de las personas con un disco herniado o hernia discal no necesitan cirugía. El descanso y otros tratamientos deberían comenzar a mejorar tus síntomas dentro de 4 a 6 semanas. Pero si tu dolor no mejora, la cirugía podría ser una opción.

Habla con tu médico acerca de la cirugía si:

  • No estás recibiendo alivio de los analgésicos, las inyecciones y la fisioterapia.
  • Tus síntomas siguen empeorando.
  • Tienes problemas para pararte o caminar.
  • No puedes controlar tus intestinos o tu vejiga

En Clínica Internacional contamos con la especialidad de Reumatología o Traumatología, en donde podrás encontrar especialistas altamente calificados que te ayudarán en todo lo que necesites. Si deseas reservar una cita, puedes hacerlo a través de nuestra sección Citas en Línea.

Traducido y adaptado de: webmd.com

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