A lo largo de nuestra vida estamos expuestos a sufrir cualquier tipo de accidente. Ya sea una lesión deportiva o una caída, una fractura ósea puede ocurrir de muchas maneras. Si bien es cierto que los huesos son fuertes, tienen sus límites. Además, las enfermedades como el cáncer y la osteoporosis pueden llegar a debilitarlos.

Dada la variedad de circunstancias en las que puede ocurrir una lesión, es de esperar que haya varios tipos de lesiones y por eso un buen diagnóstico es fundamental. Según sea el caso, existen diferentes tratamientos que contribuirán a tu rápida mejora.

¿Pero cómo saber si tienes una fractura o una fisura ósea? Aunque tu traumatólogo es el responsable de darte un diagnóstico, es importante que estés al tanto de cada dolencia que puedas experimentar.

Es por ello que, en el siguiente artículo de Clínica Internacional, junto con la especialidad de traumatología, queremos compartir las diferencias entre una fractura y una fisura ósea para que puedas identificarlas.

¿Qué es una fractura ósea?

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Es la interrupción de la continuidad en la estructura normal del hueso. En pocas palabras, es un hueso roto.

Imagina que agarras una ramita delgada en ambos extremos y la divides por la mitad; esa “división” que causas en la ramita, es precisamente lo que le sucede a un hueso cuando se rompe.

Una fractura ósea puede ser desde una pequeña grieta delgada hasta una rotura completa del hueso y ocurre cuando tu masa ósea ya no resiste el peso o la presión que le impones.

Ten en cuenta que un hueso puede fracturarse transversalmente, a lo largo, en muchos lugares o en muchas piezas.

Además, muchas veces, las fracturas vienen acompañadas de traumas y/o alteraciones en las áreas de los tejidos neurovasculares y blandos que se encuentran alrededor.

Tipos de fractura

  • Cerrada vs Abierta. Una fractura cerrada (o simple) ocurre cuando el hueso fracturado no rompe la piel, mientras que en una fractura abierta (o compuesta), los extremos del hueso roto rasgan tu piel. Cuando el hueso y otros tejidos internos están expuestos, el riesgo de sufrir una infección aumenta.
  • Incompleta vs Completa. En una fractura parcial, el hueso no se rompe del todo; solo se agrieta. Por otra parte, una fractura completa sucede cuando el hueso se rompe o se tritura en dos o más piezas.

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¿Cómo se diagnostica una fractura?

Si sospechas que tienes un hueso fracturado, dirígete a una clínica inmediatamente.

Tu traumatólogo te preguntará acerca de tus síntomas y realizará un examen visual del área lesionada. Es posible que te pidan que muevas el área de ciertas maneras para detectar dolor u otros signos de lesión.

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Si cree que puedes tener una fractura, te tomará radiografías. Los rayos x son el método más común para este tipo de diagnóstico, ya que pueden crear imágenes de tu hueso y revelar roturas u otros signos de daño, así como el tipo y la ubicación de la fractura.

En algunos casos, tu traumatólogo también puede ordenar imágenes de resonancia magnética (IRM) o tomografías computarizadas para examinar los huesos o tejidos circundantes.

¿Cómo se trata una fractura?

Si se te diagnostica una fractura ósea, el plan de tratamiento dependerá del tipo y de su ubicación.

En general, tu traumatólogo intentará volver a colocar los pedazos de huesos rotos en la posición correcta y los estabilizará con la ayuda de yeso. Por esta razón, es importante mantener inmóvil el área afectada.

Durante el proceso de curación, se formará hueso nuevo alrededor de los bordes de los pedazos rotos. Si están correctamente alineados y estabilizados, el nuevo hueso finalmente conectará las piezas.

Para fracturas más complejas o compuestas, es posible que tu traumatólogo necesite realizarte una cirugía para insertar una varilla, placas o tornillos en el lugar de la lesión.

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¿Qué es una fisura ósea?

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Como su nombre lo indica, se denomina fisura a una “abertura” delgada y alargada en un cuerpo óseo.

Esto difiere de la fractura ósea, porque la separación entre los bordes del hueso es muy pequeña o incompleta; además, no hay fragmentos óseos.

Se podría decir que es una grieta que se produce como resultado de un trauma menor (golpes o presiones excesivas).

Aunque puede ocurrir en cualquier estructura ósea, suceden con mayor frecuencia en huesos planos (el cráneo, el coxal o parte de la pelvis, el omóplato, etc.) y cortos (escafoides, metatarsos, calcáneo, etc.).

Y… ¿qué es una luxación?

Una luxación, o también conocida como dislocación, ocurre cuando un hueso abandona su articulación; es decir, cuando dos huesos se separan, sin que esto implique necesariamente la rotura de la estructura ósea.

La mayoría de las veces es producto de traumas muy fuertes, y como todas las lesiones descritas anteriormente, puede ser muy peligrosa si no es tratada a tiempo.

En Clínica Internacional contamos con el mejor equipo médico en Traumatología, quienes te podrán ayudar en todo lo que necesites para lograr una buena rehabilitación. Si deseas reservar una cita para nuestra especialidad de traumatología, comunícate con nosotros a través de nuestro formulario de contacto.